SALVADOS DE LA MUERTES

Efesios_2_1_3

Para poder comprender nuestra condición como pecadores condenados, debemos primero dar un vistazo, con mucha humildad, a la santidad de Dios.¿Alguna vez has jugado con tus compañeros a ver quién resiste más tiempo viendo el Sol? Es un juego que no recomiendo, y gracias a eso uso lentes hoy. De la misma manera, pero multiplicado a lo infinito debemos ver la santidad de Dios en su Palabra y sólo entonces veremos nuestra condición como pecadores condenados frente a un Dios Santísimo. Es por esto que el Cap. 2 de Efesios comienza con una realidad sobre todos nosotros cuando no andábamos en Cristo.

 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” Efesios 2.1-3

Queramos o no, nuestra naturaleza como pecadores nos lleva a rechazar la luz (Santidad de Dios). Siendo gobernados por nuestros propios deseos y nuestra propia manera de pensar.

No olvidemos que nadie puede sentirse ajeno a esta realidad, ya que con una leve reflexión llegaremos a comprender que fue Dios quien tuvo que intervenir sin permiso a nuestras vidas para rescatarnos de nuestra propia condición de pecado.

En este mundo podremos ocultarnos del Sol, pero nunca podremos ocultarnos de la Santidad de Dios que nos confronta con nuestro estado de pecado. Por esta razón debemos mirar la obra de Cristo en la Cruz. Quien nos hace aceptos delante de Dios a pesar lo que somos, unos pecadores que no merecen este gran amor.

 ¿Haz experimentado este cambio sobrenatural en tu vida? Reconozcamos y recordemos que es Dios por medio de Cristo, quien hizo este cambio maravilloso en nuestra vida y disfrutemos de nuestra nueva vida con Dios.